lunes, 2 de agosto de 2010

Las noches raras acaban siendo memorables

Aunque Hukia ya ha contado la noche del sábado, he decidido que hay que sacarle partido a las noches memorables, así que voy a daros mi punto de vista.

Escena 1
Me levanto el sábado por la mañana y entro en internet. Me encuentro a Cirera y a Hukia en el chat del gmail, y se me ocurre preguntar "tenéis algun plan para esta noche?". Hukia contesta "tengo un plan buenísimo para esta noche". El plan era Fiesta de gin tonics en un pueblo perdido de Catalunya. Como soy de esas que se tirarían por la ventana si el de delante se tira, digo que sí.

Escena 2
Me encuentro en el asiento trasero de un coche que se dirige a gran velocidad hacia "la nada", en medio de la oscuridad y pasando por la carretera con más curvas de todo el país. Para gran alegría de mi estómago, algo como 1h después llegamos a nuestro destino, "la nada". Un pueblo diminuto con un hostal, una iglesia, y en el epicentro de la fiesta, una cena popular de todos los (doscientos) habitantes del pueblo. Nos miran raro. Ante tal panorama, Cirera y yo empezamos a llamar "vendedoras de humo" a Radiccio y Hukia.
 
Escena 3
Al cabo de una hora, Radiccio y Hukia están bailando la lambada rodeadas mayoritariamente de señoras que también bailan. Ginebras deluxe con pimienta, uvas y regaliz... ya podéis imaginar que esto solamente podía derivar en una muy feliz borrachera entre Bisbales y canciones del verano varias. Hasta conocimos a unas simpáticas señoras, una de las cuales nos dijo muy orgullosa "yo soy del 54". Quien me iba a decir que saldría de ese pueblucho diciendo "el año que viene volvemos SEGURO".

Doy gracias a Dios Cirera por hacer posible que las borrachuzas llegaran sanas y salvas a casa. Le perdonamos a Dios Cirera que tenga esta manía de dar dos vueltas enteras a cada rotonda.

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